lunes, 25 de febrero de 2008

¡Ya estoy aquí!

Esta vez la ausencia no ha tenido nada que ver con problemas técnicos... No, tampoco han sido de salud... Sólo que, a veces, se acumula trabajo, familia, y hay que priorizar; entonces, como que el ocio, o mejor, parcelas de él, tienen que quedar aparcadas por un tiempo.

Durante este tiempo lo que no he dejado ha sido de leer (soy de los del libro-revista-instrucciones-prospecto-bote para ir al servicio). Lo último, o quasiúltimo, ha sido "Relatos y poemas para niños extremadamente inteligentes de todas las edades", una recopilación/antología de relatos y poemas realizados por Harold Blomm (Editorial Anagrama), que me ha prestado un muy buen amigo, un amigazo, al que llamaremos Tito Oso, no sea que al prestármelo haya incurrido en delito y la Justicia la tome con él (que digo yo, por otro lado, que si la Justicia es ciega ¿cómo lo va a encontrar?)... aunque no encuentro por ningún sitio eso de "Queda prohibida la reproducción... y el préstamo...".

He de confesar que, de primeras, no me hizo mucha gracia, ya que al escrutar en el índice me encuentro con que no hay nada que en su origen fuese escrito en castellano... pero lo he leido, de principio a fin (eso sí, en el orden que me ha dado la realísima gana), pues viniendo de quien venía lo menos que podía hacer era intentarlo. Tengo que confesar que me he encontrado con cosas muy suculentas.

El libro termina con este poema de Christina Rossetti:

CUESTA ARRIBA

¿Va cuesta arriba todo este camino?
Hasta el mismo final.
¿Llevará la jornada el día entero?
Desde el alba a la noche, amiga mía.

¿Y ofrecerá en la noche un lugar de descanso?
Encontrarás un lecho para las lentas, las oscuras horas.
¿Y si no puedo verlo entre tantas tinieblas?
Ésa es posada que ninguno pierde.

¿Hallaré otros viajeros cuando llegue la noche?
Aquellos que te fueron por delante.
¿Golpearé la aldaba, daré voces al verla?
No se trata de puerta que haga esperar a nadie.

Dolorida y cansada, ¿encontraré cobijo?
Allí estará el final de todos tus trabajos.
Todos los que buscamos, ¿tendremos allí lecho?
Sí; todos los que lleguen encontrarán su cama.

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